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Procesos Ejemplares 2023-03-09 | Comentarios:

Forjando Esperanza: educación, arte y formación ciudadana

Forjando Esperanza: educación, arte y formación ciudadana

Cerca de cumplir casi dos décadas de trayectoria, la Fundación Forjando Esperanza, en cabeza de Andrés Felipe Becerra González, presentó en diciembre de 2022 una publicación muy singular y quizá sin precedentes en la región: una revista sobre patrimonio cultural en la cual doce de los quince autores fueron estudiantes de colegios públicos. Abordaron historias que van desde la antigua Estación de Ferrocarril del Pacífico de Cartago hasta la tradición del bordado y su relación con los jóvenes del municipio, pasando por reflexiones sobre la identidad, el teatro, poemas inéditos y apartes de sus historias de vida.

 

“Creemos fielmente en la educación, en el arte y la cultura como mecanismos de transformación” Felipe Becerra, fundador de Forjando Esperanza

 

La publicación corresponde al tercer número de la revista “Cartago: Letras y Patrimonio”, una de las valiosas iniciativas que cobija e impulsa Forjando Esperanza, organización dedicada a la promoción de la lectura, la escritura y la apreciación artística con niños y adultos en barrios populares y plazas públicas, convencidos de propiciar la apropiación ciudadana de los bienes comunes.

Para entender cómo lograron llegar hasta aquí, hay que remontarse en el tiempo hasta el año 2003. La iniciativa surge como idea tras las prácticas de Licenciatura en Pedagogía Infantil de Nini Jhohana Becerra, hermana de Felipe. En los primeros momentos se sumaron esfuerzos de familiares y amigos a la causa inicial de promocionar de lectura, la escritura del pensamiento científico y de apoyar las tareas escolares de niños y niñas en barrios vulnerables de la ciudad. Poco a poco, las expresiones artísticas aparecieron como vehículo de aprendizaje, vinculando también a padres de familia, vecinos y artistas.

 

Archivo Personal Felipe Becerra.

 

Una de las iniciativas que mejor pudo vincular el aprendizaje y la cultura fue Cuentearte, que inició en 2013 y alcanzó 27 versiones, tomándose una vez al mes plazas públicas con las más variadas expresiones artísticas que acompasaron los atardeceres cartagüeños.

“Cuando en los parques y sitios públicos de Cartago pasaba poco y nada, empezamos a promover actividades artísticas bacanísimas, masivas y gratuitas. Con cuentería, teatro callejero, poesía, música en vivo, proyecciones audiovisuales, danza, declamaciones poéticas en eventos de 400 a 500 personas que la ciudadanía cartagüeña reconoce e incluso extrañan”, comenta Felipe y añade, “Cuentearte ha sido posible gracias a los artistas y gestores culturales cartagüeños. Nosotros simplemente somos una parte organizativa y que gestionamos”.

La última versión de Cuentearte se realizó en el marco del Paro Nacional, el 13 de mayo de 2021 y revistió, para hacedores y público, una connotación especial como acto resistencia a través del arte. Y es que gran parte de las acciones promovidas por Forjando Esperanza, son el resultado de esfuerzos voluntarios de personas que donan su tiempo y talento al enaltecimiento y reflexión de la cultura y sus expresiones más edificantes. Juntar estas voluntades por un tiempo prolongado se hace difícil y depende de la autogestión de recursos, no obstante, entre los planes de Felipe y Vintabara Posada, cofundador, amigo y artista local, persiste el sueño de retomarlo, para potenciar y visibilizar el talento de Cartago y la región.

 

 

Paralelamente y consientes de estas dificultades, Felipe y su equipo han emprendido otros proyectos, participando y ganando convocatorias para contar con el apoyo de entidades públicas de orden territorial y nacional. Así se han venido fortaleciendo dos iniciativas más: “Libro-Calle: Una Aventura Mágica” y la Revista “Cartago: Letras y Patrimonio”.

“Nosotros creemos fielmente en la educación, en el arte y la cultura como mecanismos de transformación…sabemos que hay contextos sociales muy complejos donde muchos niños crecen en situaciones adversas de pobreza extrema y otra cantidad de problemáticas a las que no se responde sólo con promoción de la lectura, pero si estamos convencidos que la educación puede brindar muchas alternativas. Incentivar e invitar a los niños que entiendan que un libro es una posibilidad para un viaje, para un aprendizaje chévere y Libro-Calle es eso: vamos a diferentes barrios, como en Puerto Caldas, barrio El Progreso y hacemos unos talleres de animación de la lectura muy chéveres a través de cuentería, teatro…con los libros, claro está. Y en varios barrios tenemos bibliotecas públicas donde los líderes comunitarios son a su vez los bibliotecarios y tratamos de rotar los libros cada tanto”, relata Felipe.

 

 

El cine, el dibujo, la pintura y el despliegue de habilidades histriónicas complementan y alientan a niños y niñas a adentrarse a la experiencia de la lectura. Además, la disponibilidad de los libros, posible por la instalación de bibliotecas como la ubicada en el barrio La Platanera, considerada como la primera totalmente pública en Cartago, hace que la experiencia se amplíe y se convierta en comunitaria, al incentivar la idea de una propiedad común del libro como instrumento de un proceso interactivo de enseñanza y aprendizaje. Será la mezcla de fábulas y ficciones con los alegres encuentros de la barriada alrededor de los libros, las que habrán nombrado ésta como “una aventura mágica”.

Inspirada en la misma convicción, la Revista “Cartago: Letras y Patrimonio”, promueve la gestión, protección y salvaguardia del patrimonio cultural a través de un ejercicio participativo en el cual convergen saberes populares y académicos. Son tres números en un año, cada uno precedido por conversaciones que reúnen a gestores culturales, docentes, estudiantes, activistas y ciudadanos del común con sus distintos saberes e intereses, para luego decidirse a comunicar, a través de la palabra impresa y como escritores curtidos o neófitos, sus reflexiones, propuestas y críticas sobre esa propiedad común que es la cultura.

 

 

“Esa participación de la ciudadanía que entiende que el patrimonio es un bien de todos…genera esa sensibilidad, como un sentimiento de identidad fuerte, donde la gente tiene la posibilidad o se despierta ese deseo de sentirse partícipe, de sentirse importante, en el sentido de que su voz puede ser escuchada y que finalmente esto es un tejido que se hace entre todos…implica una serie de actitudes, de comportamientos, de acciones y de significados, en torno a ello” reafirma Felipe, quien también funge como director de la Revista.

El último número, como se mencionaba arriba, tiene como protagonistas a los jóvenes, pues además de los estudiantes de secundaria, una pesista, un rapero y un estudiante de administración ambiental que no superan los 28 años, completaron las páginas de esta interesante publicación.

 

 

“Es un grupo poblacional que merece ser escuchado, para generar una serie de políticas que finalmente promuevan la democracia ¿no?, porque la democracia no solamente es votar y ya, la democracia obedece también a una serie de acciones donde converja la diferencia”, argumenta Felipe y añade, “muchas personas que han publicado hasta el momento no han sido escritores con mucha experiencia, son personas que han querido comunicar una idea a través de la escritura, entonces es muy bacano porque si yo quiero saber qué dice tal persona, tengo que tener un ejercicio escritural y la escritura enriquece mucho, aporta mucho para la formación”.

Como docente Felipe no deja de pensar en términos educativos y concibe la revista, en sus palabras, como “una herramienta didáctica contextualizada” y lo ilustra así, “por ejemplo, si fuera un profesor de sociales o de literatura y vamos a promocionar la lectura, que chévere que sea a través de un ensayo sobre el Parque Lineal, un sitio tan cartagüeño o como el río La Vieja, entonces eso hace más cercano e incrementa el interés del lector que sea más familiar el tema y la posibilidad de aprendizaje sumado a la parte visual y gráfica de la revista”.

 

 

Las anteriores son algunas de las muchas acciones que adelanta Forjando Esperanza y a la que se puede sumar “Ciclovida: unidad del movimiento”, “Cine calle una ventana hacia la paz”, “Viajes y saberes, una exploración audiovisual por el norte del Valle” o el “Plan padrino” una actividad que posibilita la entrega de regalos a niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad durante las temporadas navideñas y que lleva realizándose durante 18 años ininterrumpidos, gracias a las donaciones de personas solidarias que aportan a generar esos momentos de alegría.

Por lo pronto, Felipe y el equipo de Forjando Esperanza siguen impulsando la educación y el arte por el norte del Valle del Cauca y seguramente serán protagonistas de más buenas noticias.


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