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Vidas & Voces 2022-07-19 | Comentarios:

Campo y Vida: Del campesino a la mesa

Campo y Vida: Del campesino a la mesa

 

Por: Norberto Marín

 

Buena Gente Periódico comparte con ustedes la entrevista que realizamos a José Luis Gavimay Gómez, cofundador de Campo y Vida, tienda agroecológica ubicada en la Avenida Bolívar de la ciudad de Armenia, justo al frente del CAI del Parque de la Vida. Esta tiene por objetivo generar procesos de toma de consciencia sobre la necesidad de transformar las condiciones que no permiten que tengamos una vida buena, a partir del reconocimiento de la alimentación y la soberanía alimentaria en la intención de nutrir no sólo el cuerpo sino también la mente y el espíritu.

 

 

¿Qué es campo y vida?

 

José: Creo que Campo y Vida es la recopilación de todas las experiencias y las vivencias que la misma vida me ha puesto. A veces uno no se pone a pensar ¿Por qué hago eso? y ¿Por qué hago lo otro? Sino que la vida va como tejiendo y conspira y hace que lo que somos ahora sea la sumatoria de lo que hemos vivido. Entonces, por ejemplo, en un momento en la vida me tocó cocinar, yo no lo sabía hacer, pero la vida me puso a cocinar, igualmente me puso en los restaurantes, también me puso a trabajar como profesor y en el campo. Entonces todas las experiencias hicieron que, en algún momento, me pusiera a pensar ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Será que lo que estoy haciendo me permite cumplir el propósito de vida que quiero para mí? Entonces me puse a reflexionar, yo en ese momento estaba como profesor en La Tebaida, donde trabajé durante 10 años, mi esposa y mi hijo fueron parte de ese proceso de esa vida; yo creo que me estaba sobrecargando de muchas cosas, de problemáticas sociales, ambientales, políticas porque atender a jóvenes difícil y el mismo sistema me quiso sacar, pues a muchas personas no les gustaba lo que estaba haciendo cuando trataba de generar conciencia en los estudiantes.

 

 

Entonces el año pasado dejé de enseñar y así nace Campo y Vida, un centro de acopio, un proyecto en que venía trabajando hace un buen tiempo, una tienda agroecológica con productos locales para poder visibilizar todos los productos que tiene Quindío, los cuales no son sólo hortalizas o verduras, sino productos transformados de la canasta familiar como chocolates, café y miel, incluyendo el trasfondo de lo que implica la elaboración de esos productos. Por ejemplo, en el caso de la miel, es necesario explicar que hay un proceso apícola en donde participa la biodiversidad y así generar conciencia a través de eso, entonces lo que hacemos es crear alianzas directamente con el mercado local, con los mercados campesinos, con el mercado agroecológico, con el campesino, con el ciudadano, con el niño, con el abuelito, con todas las personas y empezar a cómo construir desde ahí un tejido. Porque la vida me enseñó que no podemos trabajar desde la individualidad sino desde la reciprocidad, desde lo colectivo. Eso es campo y vida, trabajamos por la salud, la alimentación, los buenos hábitos, la pedagogía ambiental, los saberes ancestrales, el turismo bio-sostenible que consiste en que la gente vaya directamente a la granja, que vaya a la montaña, que reforestemos. Procuramos que la gente no vea esto sólo como una sola tienda a un centro de acopio, sino también como un proceso social, político, cultural y ambiental.

 

 

¿Quienes integran el proceso de campo y vida? 

 

José: Principalmente mi familia. Mi hijo, mi esposa, Valentina y Nicolás que son las personas que están colaborando directamente, los productores de los mercados campesinos, de los mercados agroecológicos, porque son quienes suministran cada producto, no hay nada que hacer sin ellos. Nuestro objetivo es generar conciencia, que cuando las personas lleguen, no vean la tienda sólo como un centro de acopio, como una tienda normal o como un producto, queremos mostrar el trasfondo del proceso. Entonces, si las personas quieren comprar un plátano o una berenjena, ahí es donde empezamos a traer el turismo agroecológico y les preguntamos ¿Le gustaría aprender? ¿Le gustaría sembrar? ¿Le gustaría ir a las huertas? Ahí es donde creamos, la alianza directamente con el campesino, directamente desde el mercado, para que la gente se pueda trasladar directamente a la finca, para mercar allá, pueden elaborar sus huertas, pueden almorzar y así sucesivamente desde Génova hasta Finlandia, desde Pijao hasta Quimbaya, de pueblo en pueblo. Nosotros igualmente trabajamos esa parte de transformación, los alimentos que nos traen son perecederos entonces lo que hacemos es transformarlos, con la misma panela, con las mismas frutas, hacemos nuestras mermeladas, conservas, las vendemos y a sí mismo, contribuimos a la economía local.

 

 

¿Cuál sería el propósito de Campo y Vida?

 

José: Queremos generar conciencia para lograr un cambio, a veces suena como muy romántico, nuestro propósito es poder servir, dar como que ese valor agregado, dar a conocer que en la alimentación va la parte ambiental, la parte saludable, la parte de saberes tradicionales, que ese alimento que estamos consumiendo no nos va ayudar sólo al cuerpo, sino también a la mente y al espíritu. Que también está ayudando a una persona, a una familia, es como que la gente antes de ir a comprar a una tienda o supermercado, pues revalúe qué está comprando. Entonces a eso le apuntamos nosotros, como a generar conciencia para transformar el tejido social.

 

¿Sobre cuáles de las problemáticas que nos afectan como sociedad trabajan ustedes?

 

José: Lo que hacemos es tratar de mitigar todas esas problemáticas a través de crear alianza, de crear red. Entonces, por ejemplo, si queremos trabajar con economía local, debemos empezar a trabajar con esas pequeñas industrias quindianas, con el agricultor y empezar a difundir una economía solidaria; cuando queremos mostrar la parte ambiental, lo que hacemos es trabajar con fundaciones, con movimientos ambientales y empezar a donar, a sembrar o elaborar huertas, igualmente, cuando queremos traer esa parte social, lo que hacemos es empezar a crear esas alianzas o tejidos con fundaciones con personas, en la parte social, por ejemplo, en varias ocasiones hemos contribuido con los almuerzos comunitarios, en ir a pintar lo que nos gusta. Nos gusta la parte del arte y la cultura, entonces contribuimos desde lo que sabemos y con lo que tenemos.

 

 

¿Cómo ha sido la recepción de la gente de la ciudad con el proceso?

 

José: Creo que ha sido positivo, porque venimos de hace más o menos 10 años con un cambio cultural en lo ambiental, lo político y han pasado muchas cosas en Colombia y en el mundo, conflictos, proceso de paz, paros nacionales, paros agrícolas, el Covid. Todo eso hace cambiar el chip, hay gente que van en modo inconsciente por ahí, pero la gente que está generando conciencia establece poco a poco equilibrio entre lo que quiero, lo que soy y lo que queremos ser. Creo que la gente ha recibido muy bien a Campo y Vida por esas mismas dinámicas que proponemos, no sólo enfocarnos en el producto, sino también trabajar lo que conlleva esa alimentación, lo que es la vida, porque la vida recopila también nuestros hábitos, recopila el cómo manejamos nuestro cuerpo, entonces trabajamos toda esa parte.

 

 

¿Qué mensaje le podrían dejar a la comunidad en términos de imaginarios de esperanza?

 

José: Que miren a su alrededor, que vean cómo se sienten, que con sus ojos vean más allá de lo evidente. Que sigan creyendo, que sigan luchando, que sigan perseverando, que el cambio empieza en uno mismo, si nosotros cambiamos como individuos podemos llegar a generar un cambio colectivo. Las políticas Quindianas deben apuntarle a la biodiversidad, primero en alimentos, también en la parte de la reforestación, que entiendan que el paisaje cultural cafetero es más que.

 

 

En una palabra ¿Cómo podrían transformar el mundo?

 

José: Con vida, yo creo que la vida recopila todo, pero ese es el problema, porque a veces creemos que la vida es solo respirar, o solo ver, sólo escuchar, pero el trasfondo de la vida es asimilar lo que estamos haciendo, lo que estamos viviendo y esas acciones que nosotros tenemos frente a la vida van a tener unas consecuencias, y yo creo que no somos responsables frente a la vida, de ahí vemos los efectos negativos en el ambiente, en la política y en la economía. En fin, pues yo creo que la palabra es la vida, hasta que nosotros no asumamos la responsabilidad de vivir bien no podremos hacerlo.

 

 


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