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Paz & Reconciliación 2021-10-26 | Comentarios:

Encuentros, voces y paz

Encuentros, voces y paz

 

Por: Eider Andrés Salgado Rivera

 

 

En una fría mañana de jueves, con un sol tímido a mis espaldas, eché un vistazo y contemplé el horizonte con sus colores grises de septiembre y el corazón palpitaba, lo hacía autónomamente, sin mi consentimiento, pero lo comprendo, pues estaba a la expectativa: tenía una cita. Sin más dilación que la impuesta por el tedio de la mañana, me alisté rápidamente, tomé mi agenda, mi camiseta blanca, unos cuantos pesos y salí de casa, abordé el bus y me dispuse a cumplirle la cita a ese corazón expectante y entusiasmado.

 

Me dirigía hacia al Centro de Convenciones de Armenia, Quindío. Allí era mi cita, una cita con la verdad, la historia y la paz, pues se trataba de la Cumbre Departamental de Paz del Quindío, El legado Regional de la Verdad, llevada a cabo el jueves 16 de septiembre de 2021. Rápidamente llené la ficha de inscripción del evento, recibí mi escarapela y pude ingresar al recinto donde se llevaría a cabo el encuentro con la verdad. El evento tendría lugar en uno de los salones del Centro de Convenciones, pero parecía que fuera en otro ambiente, otro mundo, otra vida.

 

 

Con calma y agudizando los sentidos pude palpar, sentir y comprender cada fragmento de ese lugar. Había un orden en las sillas, pues estaban dispuestas en círculo, con una bolsa de tela encima de ellas. Había un leve sonido de fondo, ritmos colombianos y latinoamericanos que evocaban la paz y la esperanza, pero lo más importante y llamativo consistía en un círculo -ubicado en el centro del auditorio-, conformado por múltiples objetos multicolor, respecto al cual una de las participantes me dijo que se trataba del Círculo de la Vida y sí, eso era, un círculo de vida, de humanidad, de fraternidad, diversidad y paz. Sin duda alguna, ese era el círculo de la Colombia diversa, multicultural y de raíces identitarias conectadas al territorio, ese era el círculo de la Colombia de mis sueños: la múltiple, la respetuosa, la hermosa, la diversa, la indígena, la cultural, la profunda, la espiritual, la política, la pacífica, la solidaria, la esperanzadora, la posible.

 

No podía sentarme, no era capaz de dejar de contemplar tan majestuoso círculo, tan pertinente obra con tan potente mensaje, pues aquella representación tendida en la alfombra del lugar, tenía un embrujo, un mensaje oculto, un poder detrás de sus formas y colores; y, ese hechizo poderoso, provoca llanto, melancolía y esperanza expresando la historia y la verdad. Así pues, recomiendo que, si se llegaran a encontrarse con uno de esos, recomiendo que lo observen fijamente, sientan, vivan, sueñen, tal y como yo lo hice.

 

 

Sin embargo, ya debía ubicarme, pues el evento estaba a punto de iniciar. Ya en mi puesto revisé el interior de la bolsa de tela que se encontraba en la silla,  adentro había unos documentos, un lapicero, un libro y un periódico relacionado con el legado de la Comisión de la Verdad, y justo en ese momento un profesor de la universidad ingresó, nos saludamos y nos hicimos juntos para vivir el evento. Tal y como lo hice con él, les comparto a ustedes, en silencio para no interrumpir, uno de los mensajes de ese periódico: “La verdad te hará libre, pero primero te hará emputar”.

 

 

Uno a uno fueron pasando los expositores. Inició la conversación con la Misión de Verificación y Seguimiento de la ONU, para referir un balance del Acuerdo de Paz firmado entre el Estado colombiano y las FARC-EP en noviembre de 2016.  La intervención fue llevada a cabo por dos mujeres extranjeras, una chilena y una argentina, miembros de dicha Comisión, que con sus voces iban explicando el balance del Acuerdo de Paz, respecto a temas como la dejación de armas, la reincorporación de excombatientes, el respaldo internacional al Acuerdo y los desafíos de la paz en el presente y futuro de Colombia.

 

Posterior a ello llegó la intervención de la Justica Especial para la Paz (JEP) quienes, en representación de una mujer afro, Thiami Carabalí, nos contaron lo relacionado con los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), los siete (7) macrocasos1: secuestro, situación en Nariño, “falsos positivos”, situación del Urabá, situación del norte del Cauca y sur del Valle, victimización de la UP y reclutamiento de niños, además de la responsabilidad que tienen ante la sociedad civil, puesto que es una gran tarea la de aportar verdad, justicia, reparación y sentar las bases para la no repetición. Además, se habló de los informes colectivos y los relatos individuales que abordan hechos victimizantes y que pueden ser presentados ante la JEP para su respectivo trámite.

 

Continuaba el orden del día con la intervención de la Comisión de la Verdad, pero, en un hecho inesperado, disruptivo y contundente, emergió desde el fondo del recinto la voz de las víctimas, voces que retumbaron fuertemente en las paredes y en las mentes, por el poderoso, sentido y angustiante mensaje de quienes han sido directamente golpeados por el conflicto en el departamento y sus alrededores. Una a una se expusieron las preocupaciones de las víctimas. Se habló de despojo de tierras, desplazamiento, personas desaparecidas y el inmenso dolor que ha atravesado bruscamente la vida de esas personas. Inmediatamente pensé en todo lo que ha ocurrido en Colombia y en el Quindío, con la mirada indiferente o desentendida de nosotros como sociedad civil.

 

En ese mismo sentido, se manifestó una preocupación que hoy vive el departamento respecto a masacres, amenazas a líderes y lideresas sociales y ambientales que se oponen a una necro política y despojo y a unas prácticas económicas de monocultivos y minería que pretenden adueñarse del territorio. Hoy está en peligro la vida de estas personas que velan y defienden los derechos de las comunidades y la naturaleza.

 

Los reclamos se hicieron ante las instituciones presentes (JEP, Comisión de la Verdad, ONU y Gobernación del Quindío) y la preocupación fue compartida y ahora extendida a través de este escrito. Concluyeron los asistentes y las diferentes instituciones en que el camino de la paz es complejo y requiere múltiples miradas. Dejar a un lado décadas de violencia no es tarea fácil, pero estamos en ese camino tú y yo, quien lee y quien escribe y no pretendemos abandonarlo, ¿verdad?

 

Para construir una era de paz y una cultura de noviolencia se necesita del arraigo y los esfuerzos de los pueblos, en compañía de sus instituciones. Estos eventos sirven porque nos conectan con las realidades profundas del territorio, las preocupaciones de los ciudadanos, y nos mueven hacia el diálogo con la verdad, la cual no es fácil de afrontar, pero sí necesaria para empezar a construir un país mejor, el país del Circulo de la Vida.

 

Salgo del recinto y palpita nuevamente el corazón, pues siente que hay mucho por hacer para construir paz, pues se debe iniciar desde la cotidianidad, la relación personal con el otro y el arraigo al territorio que cada uno de nosotros habita.

 

Aquella mañana fría de jueves quedó a un lado, ahora le abría paso al caluroso sol resplandeciente del mediodía, con sus rayos brillantes que parecen quemar el cuerpo y encender la vida, y que a su vez le dan otro color al paisaje, un color alegre, esperanzador y optimista. Con esa luz y esos colores seguiré caminando los senderos de la paz y la noviolencia, buscando encantar otros cuerpos, encender otras vidas y visibilizar otros nuevos y mejores mundos posibles.

 

1. Para ampliar sobre los macrocasos consultar https://www.eltiempo.com/justicia/jep-colombia/cuales-son-los-casos-de-la-jep-613198 

 

Fotos Fuente: Eider Andrés Salgado.

 


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