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Paz & Reconciliación 2021-06-23 | Comentarios:

Los desaparecidos son de todos: Primer Encuentro de la Red Colombiana de Organizaciones de Familiares de Personas Desaparecidas

Los desaparecidos son de todos: Primer Encuentro de la Red Colombiana de Organizaciones de Familiares de Personas Desaparecidas

 

Por: Rubén Darío Pardo Santamaría y Angie Herrera Castaño

 

El pasado 23 de mayo, en el Centro Vacacional Comfenalco de Armenia, Quindío, se llevó a cabo el Primer Encuentro de la Red Colombiana de Organizaciones de Familiares de Personas Desaparecidas. Aunque constituida desde 2020, solo hasta ahora tiene oportunidad de reunirse físicamente, pues por razones asociadas a la pandemia ha debido llevar a cabo sus encuentros en modo virtual. Al respecto, Buena Gente Periódico conversó con Esteban Sosa, pedagogo argentino que desde hace 5 años habita en Colombia y quien forma parte de la Asociación de Familiares y Víctimas de Desaparición Forzada en el Caquetá, Colombia (FAVIDESC).

 

BGP: ¿A quienes impacta la desaparición forzada?

 

Esteban: En el Caquetá hay 3.300 desaparecidos, es decir, 3.300 familias afectadas, porque no es solo el desaparecido la víctima, también familias y comunidades enteras. Por ejemplo, en un pueblito de 60 casas donde se registran cinco o seis desaparecidos, es a toda la comunidad a la que le desaparecen sus miembros, a la que fragmentan, rompen, en la que queda el vacío. Ni siquiera pueden dar a los desaparecidos una santa sepultura porque quedan ahí flotando, quedan como decimos nosotros “ausencias presentes”. Es una situación que pasa en muchos rinconcitos del país.

 

BGP: ¿Cómo nace la Red?

 

Esteban: Nos fuimos encontrando como Red con mucho apoyo de la Comisión Internacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas –ICMP-, que es una organización de la sociedad civil creada a raíz del conflicto interno en Yugoslavia. Gracias a su buen desempeño, la ICMP logró el apoyo de la Unión Europea para hacer su trabajo en los países que así lo permitan: uno de ellos es Colombia, otro es México, países donde hay muchos desaparecidos. Hacer frente al fenómeno de la desaparición forzada no implica solo que los Estados respondan, ¿qué pasó? y ¿dónde están? Requiere también de una sociedad que se anime a salir del silencio, que goce de condiciones para ello, porque si no seguiremos reproduciendo los desaparecidos, como ahora las personas desaparecidas en las marchas, varias han terminado decapitadas o cortadas por ahí muertas. Entonces nosotros ante todo este dolor, entre todo este silencio, nos encontramos, nos abrazamos en la esperanza.

 

En el marco de un proyecto que actualmente llevamos a cabo, realizamos un curso virtual en el que participan 2 representantes por cada una de las organizaciones integrantes de la Red, es decir, 16 personas. El compromiso es que cada tema visto en el curso se replique en los territorios con grupos de 15 o 20 personas familiares de desaparecidos. Estas experiencias se compartieron después en nuestros encuentros virtuales, en los que tejimos un cariño, un amor enorme y un respeto hacia la trayectoria de cada quien. El proceso se está cerrando con el encuentro físico que hoy adelantamos con los 16 delegados que, a su vez, representan a 400 familiares en todo el país.

 

 

BGP: ¿Cuántas organizaciones hay y de qué regiones?

 

Esteban: Hay ocho organizaciones. Tres son de Pasto, ADIV, AVIDES y AMVIDENAR; una es de Caquetá, que somos nosotros ASFADESC; por Quindío está FUNDAMANA en Armenia; por Bucaramanga está Desaparecidos Colombia Huellas de Cristal; por Montes de María, que es Bolívar y Sucre, está Narrar para Vivir; y por Cartagena, está Mujer Sigue Mis Pasos. Hay una gran representación en este proceso que recién comienza y que obviamente está abierto al contacto con otras organizaciones de territorios aún no representados aquí. Creo que para buscar a nuestros desaparecidos debemos encontrarnos nosotros primero, sentimos que nuestros desaparecidos nos dan la oportunidad de encontrarnos entre nosotros. Así, avanzamos en la construcción de tejido social, estamos reestableciendo maneras de relacionarnos como sociedad civil, porque estamos generando confianza genuina, hay que tener mucha confianza para hablar de hechos victimizantes con otras personas, tales como la desaparición forzada y violencia sexual, que son las dos cosas que, por las emociones que generan, entre más las guardamos adentro, más nos vamos enfermando.

 

BG: ¿Qué importancia tiene la dimensión emocional en el trabajo que realizan?

 

Esteban: Esto es un llamado a sanar, es un llamado a abrazarnos, a generar mecanismos y maneras de poder, de participación para hacer realidad nuestra condición de ciudadanos o sujetos con derechos. Si yo estoy quebrado emocionalmente y ni siquiera puedo hablar de mi hermano o mi hijo desaparecido cómo voy a poder ejercer mis derechos, por más que estén las instituciones ahí esperándome.

 

Desde el sanarnos emocionalmente se activa la disponibilidad de atender procesos que tengan que ver con asuntos judiciales y derechos, porque no es tan fácil hacer una denuncia en donde hay que decir “tengo a mi hijo desaparecido”. Así, nosotros trabajamos muy de adentro hacia afuera y este hacia afuera es la incidencia, la exigibilidad de derechos. Las instituciones del Estado colombiano realmente, aunque esté de más decirlo, no han respondido de la manera más asertiva. Consideramos que en la medida en que esto siga creciendo, iremos generando mejores condiciones en la sociedad para facilitar que el Estado responda. No estamos en contra de nadie, ni siquiera preguntamos si estos desaparecidos son de un lugar o de otro, realmente nuestro trabajo es una cuestión de amor también.

 

A partir de los caminos recorridos, generamos un montón de instrumentos y capacidades. Acá hay personas que, sin tener conocimientos teóricos de derecho, han aprendido porque dieron vueltas por todos lados y ya conocen sus derechos, ayudan a otras personas para interlocutar de manera más eficaz con funcionarios en las distintas regiones.

 

 

BGP: Nos disculpamos de antemano si la siguiente pregunta es delicada, pero ¿has sufrido en tu familia alguna desaparición forzada?

 

Esteban: No, soy del año 77, a los 12 o 13 años de edad empecé a reconocer que gran parte de mi generación no sabía si eran hijos de desaparecidos, si los padres que tenían eran sus padres biológicos o eventualmente eran cómplices de la dictadura militar y te habían adoptado. Cada vez que en Argentina alguien recupera su identidad, es un avance como sociedad.

 

Cuando llegué acá, vi que la colombiana es una sociedad que increíblemente se levanta todo el tiempo y que había experiencias de organizaciones de familiares de desaparecidos que tenían muchísimo para dar, y bueno, me tocó estar en un territorio en el que no se hablaba mucho de todo esto. Tuve la oportunidad de trabajar con la Universidad de la Amazonía, asesorando a un semillero de investigación, buscábamos un tema de interés en psicología y salud mental ―uno de cada tres caqueteños están afectados en su salud mental por el conflicto armado―. Nos preguntábamos ¿dónde  trabajar?, ¿qué se puede hacer?; teníamos la posibilidad de salir por el territorio y ahí se animó un colega docente y psicólogo a decir “me gustaría trabajar el tema de desaparición forzada porque mi papá está desaparecido”,  ya llevábamos como un año charlando y nunca lo había mencionado, me cuestioné sobre lo mucho que cuesta decirlo.

 

De esa experiencia, salió FAVIDESC, de encontrarnos entre estudiantes y docentes con familiares de las comunidades y hoy yo estoy súper orgulloso. La representante legal es Laura, tiene solo 23 años, en unos meses se graduará de Psicología, su tío es víctima de desaparición forzada.

 

Los desaparecidos son de todos nosotros, cada dolor de la humanidad es un dolor propio y también cada paso es un paso de esperanza. Genera tristeza ver a todas estas señoras con dolores de espalda, dolores de columna, porque les pesa todo lo que han hecho y muchas veces lo han hecho solas. Al hablar de relevo generacional, vemos que hay gente joven que toma la posta y dice “bueno, esta historia, también es mi historia”, entonces, no es solamente una cuestión de nacionalidades o algo que le pasó a una generación y ahora a mí no me pasa, sino que es una cosa que sucedió, sucede y nos preguntamos qué podemos hacer para que no vuelva a pasar. Es una situación de memoria y de acción para evitar su repetición.

 

BGP: Esteban ¿El Estado ayudó a la financiación del evento?

 

Esteban: No. Esto es financiado técnicamente por la Unión Europea, a través de la Comisión Internacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas -ICMP-. Es decir, es un proyecto que surge de convocatoria cerrada, de la posibilidad de participar como red de organizaciones. Por cuestiones técnicas FAVIDESC asumió la conducción, la parte administrativa y demás asuntos relacionados. Pero esto es todo un esfuerzo como cooperación internacional con la Unión Europea a través de la ICMP en Colombia y claro, mucho esfuerzo de las organizaciones a través de sus socios y socias.

Instagram: @favidesc

Fotos: Archivo Personal Rubén Darío Pardo Santamaría.

 


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