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Vidas & Voces 2018-08-08 | Comentarios:

Doña Florinda y Don Sandalio

Doña Florinda y Don Sandalio

Por: Alejandra María Torres Ciro

 

Doña Florinda Candil y don Sandalio Laverde forman una admirable pareja de campesinos que viven en la cancha de tejo, ubicada en el corregimiento La Bella del municipio de Calarcá en el departamento del Quindío.

 

Doña Florinda llegó ya a los 90 años de edad, nació el 18 de diciembre 1927, es hija de Heliodoro Candil y Dominga López, campesinos calarqueños de quienes heredó el amor por la tierra; es la mayor de 5 hermanos, dos ya fallecidos; su memoria permanece intacta y sólo la aquejan algunos achaques propios de la edad.

 

Don Sandalio cumplió 89 años, nació en 1929 y es hijo natural (como era denominado el hijo que no llevaba los apellidos del padre) de la señora María del Carmen Laverde, oriunda de Viotá – Cundinamarca. Con el paso de los años su madre se casó, dándole tres medio hermanos. Cursó sólo el primer año de educación primaria pues  tuvo que dedicarse, desde muy joven, a las labores del campo para contribuir al sostenimiento de la familia.

 

Doña Florinda estudió hasta tercero de primaria como se le permitía a las mujeres de su época, debiendo asumir desde temprana edad las labores de la casa y la finca: “los papaes decían que las mujeres no necesitábamos de estudio, la mujer vive es para casarse y tener hijos”, relata con absoluta lucidez.

 

Con su primer esposo se conoció siendo una niña, a los 15 años de edad se fueron a vivir juntos, tuvieron dos hijos pero al poco tiempo se separaron; años más tarde conoció a don Sandalio, cuando él realizaba labores del campo y ella domésticas en la misma finca. La familia se creció hasta ajustar 13 hijos, 11 todavía viven. Su descendencia cuenta actualmente a 23 nietos, 25 bisnietos y 3 tataranietos.

 

La mano dura siempre ha sido doña Florinda, quien reprendió a sus hijos cuando fue el momento y les inculcó el estudio y el apoyo en las labores del hogar y la finca; recurrió al rejo cuando lo consideró necesario: “yo si los castigué a todos, a todos los castigué, yo fui la dura para darles juete”. Don Sandalio, para guardar el equilibrio, ha sido el alcahueta de la casa, les dio gusto a sus hijos y fue condescendiente con sus decisiones.

 

Como campesinos fieles a sus raíces han vivido en fincas y labrado el campo durante toda la vida, han recorrido las laderas y los senderos de Calarcá hasta que se asentaron en la finca ‘La Mosca’, que doña Florinda prefiere llamar finca ‘El Retorno’ debido a que años atrás estuvieron allá en calidad de agregados y después de un buen tiempo compraron un derecho y con el trabajo duro y el esfuerzo de la familia lograron hacerse propietarios.

 

La alimentación es fiel a las tradiciones campesinas, el sancocho y los fríjoles hechos en leña son parte cotidiana de la gastronomía familiar; el maíz para las arepas se muele día de por medio para ser asadas diariamente. Los recolectores de café que jornalean en cosecha son alimentados con la mejor sazón y energía para cumplir sus labores.

 

Como la matriarca de la familia doña Florinda es quien merca y toma las decisiones que corresponden a la finca, con orgullo comenta sobre la época en que cuidaban las vacas y los cerdos antes de decidir quedarse sólo con las aves de corral, además de los perros y los gatos que los acompañan. La mayor parte de su  parcela está cultivada en café que intercalan con siembras de  plátano, aguacate, naranja y  mandarina. Su trabajo como agricultores lo combinan desde hace más de 36 años con la administración de una sugestiva cancha de tejo.

 

Doña Florinda y don Sandalio,  tal vez sin saberlo, contribuyen al mantenimiento de  una tradición cultural de ascendencia Muisca: el Turmequé o Tejo, que es el más popular de los deportes autóctonos en Colombia y se practica  por grupos de amigos o familias en todos los rincones de la geografía nacional.  

 

Si usted señor lector desea jugar con los suyos un partidito de tejo no dude en visitar a esta pareja, que con su sencillez y amabilidad  hace honor a las Buenas Gentes de los campos colombianos.


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