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Paz & Reconciliación 2017-11-15 | Comentarios:

Trujillo: Compromisos con la Memoria

Trujillo: Compromisos con la Memoria

Por: Jose Luis Rivera y Yuri Marcela Rodríguez

 

Trujillo, un colorido y montañoso municipio del Valle del Cauca que alguna vez fue objeto de los horrores del conflicto armado colombiano, del que aún hoy prevalecen ciertos rezagos, se erige actualmente como símbolo de memoria y resistencia en un país que sigue buscando el camino de la paz y la reconciliación.

 

Hace 22 años se creó en este poblado el Parque Monumento a las Víctimas de Trujillo, uno de los tantos lugares de nuestro país que en medio de la oscuridad y el dolor dejados por la guerra, desentrañan historias de esperanza que prohíben olvidar, porque allí “la memoria se vuelve compromiso”.

 

 

El Parque Monumento fue iniciativa de la Asociación de Familias Víctimas de Trujillo (AFAVIT), quienes se organizaron en el año 1995 luego de la aceptación de la responsabilidad del Estado en los hechos violentos que acontecieron en el municipio y la consecuente obligación de reparación moral. Desde entonces, el Parque se ha convertido en un símbolo de resistencia al olvido por parte de los trujillenses frente a las agresiones sistemáticas que los victimizaron entre 1988 y 1994 por mano de diversos actores armados. Aquí la desaparición forzada, el homicidio, las ejecuciones extrajudiciales y la tortura fueron pan de cada día. Según el Centro de Memoria Histórica cerca de 342 personas, entre campesinos, amas de casa, vendedores ambulantes, recolectores de café, comerciantes y profesionales, se convirtieron en víctimas de la algidez de una guerra cruenta cuyas consecuencias fueron agravadas por la desidia estatal.

 

 

Recorrer el camino de la memoria es como andar entre vericuetos, es caerse y volver a levantarse, es caminar por la vida porque así la dignidad lo exige y precisamente esta es la razón de ser del Parque, exaltar la dignidad de las víctimas, celebrar la vida y custodiar la memoria de los hechos ocurridos para que no se repitan.

 

Hacen parte del Parque el Sendero Nacional de la Memoria, con estaciones que dan cuenta de masacres y otros hechos de violencia a nivel nacional e internacional. Se encuentra también una zona de osarios con placas y grabados relativos a la actividad económica y social por la cual se recuerda a las respectivas víctimas. También hay una  plazoleta, un muro de la sombra y del amor y dos mausoleos -uno donde  reposan los restos del padre Tiberio y otro donde se encuentran algunos de sus objetos-. El recorrido termina con un imponente obelisco en memoria de 85 desaparecidos.

 

 

Las víctimas de la masacre en Trujillo tienen casta de luchadores invencibles,  el caso más ejemplar es el del padre Tiberio Fernández, sacerdote que defendió con ahínco a los más humildes y que vio en la organización social un escudo frente al conflicto armado, creando alrededor de 20 emprendimientos comunitarios, entre los que se destacan ebanisterías, tiendas, panaderías y asociaciones de moreros, caficultores y sembradores de lulo. Por su compromiso social fue brutalmente asesinado, según cuenta Saúl Betancur, miembro de AFAVIT, los perpetradores “no querían que caminara más y le cortaron los pies, no querían que hiciera más obras y le cortaron los brazos, no querían una reproducción de su estirpe y lo castraron”.

 

Lejos de dejarse paralizar por el terror, las víctimas resisten y reexisten a través de estrategias como el arte, que contribuye a reconstruir una vida sin odio. La memoria que guarda celosamente el Parque Monumento termina rompiendo en cierta forma el sistema de injusticia e impunidad, pues representa el grito de verdades que han sido censuradas. “Por medio de la manualidad y el arte queremos demostrar que somos jóvenes, que le apostamos a una sociedad en paz, que no juzga y que lucha por hacer respetar sus derechos”, afirma con seguridad Jhon Leider Cano, integrante del grupo de jóvenes Huellas de Vida, uno de los colectivos que conforman AFAVIT. Es así como en el salón galería se encuentran objetos, fotografías, poemas y pinturas que expresan el dolor y los deseos de reivindicación de la dignidad tras las violencias sufridas.

 

Los jóvenes de Huellas de Vida profundizan en el conocimiento entusiasta del contexto histórico, sueñan con liderar la reescritura de su historia, fortaleciendo así la razón de ser del Parque. Jhon Leider expresa que “Monumento Galería es nuestro lugar de memoria, es mi lugar simbólico donde he reparado mi dolor”.

 

Además de Huellas de Vida se encuentran: el grupo de niños que de manera lúdica se forman poco a poco como sujetos transformadores de la realidad y el de matriarcas, cuya voz sabia es imprescindible en el llamado a la memoria con dignidad.

 

 

En la actualidad AFAVIT está conformada por 80 personas que se dedican a mantener en pie el Parque y con él un proceso de memoria dignificante y colectiva, porque todos confluyen en este lugar reivindicando sus exigencias de verdad, justicia, reparación y no repetición.

 

Conozce más sobre el Parque Monumento en AFAVIT y sobre procesos como este en Red Colombiana de Lugares de Memoria.

 


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