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Colombia Posible 2019-07-14 | Comentarios:

Colectivo Ambiente Tabanoy. Retorno a la semilla de origen

Colectivo Ambiente Tabanoy. Retorno a la semilla de origen

“Somos tercas semillas que nos negamos a desaparecer, somos memoria viva en cada rincón del planeta.” Julián Santa - Colectivo Ambiente Tabanoy

 

Elaborado por: Alejandra María Torres Ciro

 

Entrevistamos a Julián Santa, integrante del Colectivo Ambiente Tabanoy, para conocer acerca de esta peculiar organización integrada por jóvenes movidos, de manera incesante y en medio de una gran urbe, por la solidaridad y la vocación de la tierra.

 

BuenaGente Periódico (BGP.): ¿Qué significa Tabanoy y cómo surge el colectivo?

 

Julián Santa (J.S.): Tabanoy significa pueblo grande retornando a la semilla de origen e invoca a la comunidad indígena Kamza. Nace de una emergencia social en la que los jóvenes estábamos desempleados y no estábamos haciendo nada en una ciudad como Bogotá y entonces decidimos preocuparnos y ocupamos nuestro tiempo en reencontrarnos con la tierra. Cuando volvimos a sembrar, volvimos a nacer. Crecer en nosotros y nosotras.

 

Este año cumple 8 años, por ahora es un niño, está con mucha curiosidad. Está conociendo el mundo, averiguándolo y tratando de hacerlo de diferentes formas y lenguajes. Desde los alimentos, las semillas y demás.

 

BGP.: ¿A qué se dedica el Colectivo?

 

J.S.: A estos agro-vagos, investigadores de calles y autodidactas lo que más nos gusta es sembrar, por lo que nos hemos interesado en la investigación de las semillas. Actualmente trabajamos los siguientes ejes:

 

-Expedición pedagógica de las semillas: que es simplemente coger la bicicleta y conocer el territorio: Cundinamarca, Boyacá, algunas partes de Nariño, Cauca y el Eje Cafetero.

 

-Las plantas no son como las pintan: en conjunto con un colectivo de Cali, debido a que en nuestros barrios muchas personas se estaban drogando y las drogas ni son buenas ni son malas, pero no hay un adecuado uso. De esta forma surgió la huerta del Tabanoy como una propuesta de vincular a los niños y niñas de los barrios, sobre todo de las ‘ollas’, porque estaban ‘en la olla’ *, sin muchos alimentos, entonces a la olla empezamos a incluir la yuca, el plátano, la arracacha, cómo se cultivaba la arveja y los niños y niñas se empezaron a involucrar en temas alimentarios y a caminar el territorio.

 

De izquerda a derecha: Quinua y Cacao Sabanero

 

-Farmacología libertaria: que nace de las plantas que no conocemos y las llaman ‘malezas’ **, pero para nosotros son ‘buenazas’. Uno tiene tan poco conocimiento de las plantas que ha olvidado sus principios medicinales. La medicina está en el suelo y está libre, entonces cogimos esas plantas y empezamos a re-cultivarlas y recuperar la propia medicina: hacer ungüentos, pomadas, jabones y desodorantes.

 

BGP.: ¿Cómo se involucran los niños y las niñas?

 

J.S.: Se hace de varias maneras; nos articulamos con colegios por medio de la práctica de servicio social, en la huerta tenemos un mural que dice ‘Libertad sin agresión a la naturaleza’, hay gente que se acerca, curiosea y algunos se suben al bus y otros se bajan de él.

 

Cada 15 días hacemos talleres sobre ‘Cómo como lo que como, pero como’, es un taller de los sentidos a través de los alimentos, con la propuesta ‘alimentos para recordar’, buscando recuperar la diversidad. Por ejemplo, las variedades de papas -para que las conozcan- los cubios, la quinua (que es nuestro arroz), el amaranto, la guatila… y los chicos empiezan a curiosear. Otro taller es el de las toallas ecológicas, para que las niñas aprendan a elaborarlas, entre otros.

 

 

BGP.: ¿Qué plantas cultivan?

 

J.S.: Gulupa, con la que nos identificamos; la flor de la pasiflora, porque tenemos mucha pasión en lo que queremos hacer, además nos gusta enredarnos en algunas cosas y la pasiflora nos enredó a todos los del colectivo; amaranto, que lo llamamos ‘amar-arto’ porque como especie hemos dejado de amar y de cultivar.

 

Tenemos maíz, porque donde hay maíz hay gente feliz. Tenemos de muchos colores: el brevo, la planta de la mujer, el papayuelo (para el dolor de cabeza). Una que nos gusta mucho es ‘la capuchina’, que es la casa huésped para las mariposas. Cultivamos no sólo para nosotros sino para los amigos, las abejas, los colibríes…

 

‘El borrachero’, nuestro abuelo sagrado, porque es el que tiene el agua: Además de ‘árbol loco’, plantas de salvia, cilantro, cebolla, calabaza, papas de diferentes colores, todas en un metro cuadrado, con la mayor cantidad de diversidad.

 

Interior de la gulupa

 

BGP.: Y ¿en qué espacio siembran?

 

J.S.: La casa es de una amiga que se llama Miriam, la hermana Blanca y la abuelita Rosita. Ellas llegaron a Bogotá en 1920 y el papá tenía vocación boyacense y cultivaba. Pero después de que falleció dejaron el terreno para escombros, hasta que nosotros llegamos en el 2010 y les contamos la propuesta. Nos prestaron el terrero y les dio mucha alegría que los jóvenes se interesaran en la tierra.

 

BGP.: ¿Cómo se financian?

 

J.S.: Tenemos un proyecto que se llama ‘Las ecos y mías, ecos y nuestras y ecos y tuyas’, porque la economía no nos pertenece. Entonces hemos decidido que con lo que ya sabíamos elaboramos productos: ungüentos medicinales (para cólicos, dolores, golpes), harinas como quinua y sagú. Nosotros no producimos todos los productos, por eso se llaman ‘las ecos y nuestras’, activamos nuestras inteligencias colectivas. Algunas personas de Risaralda o de Riosucio nos mandan la panela y la ayudamos a vender, otros nos mandan la quinua y nosotros la tostamos y la vendemos.

 

Manzanilla, a la que se le atribuyen propiedades para corregir transtornos digestivos, hepáticos y biliares, asi como propiedades de efectos sedantes. 

 

BGP.: ¿Quiénes conforman el colectivo?

 

J.S.: Nosotros tenemos desde ‘chirretes’ *** rehabilitados; intentamos reivindicar la categoría del ‘chirrete’ porque en la sociedad es muy despectiva, pero para nosotros es un sujeto productor de conocimiento que más que camina la calle, hace sus lecturas del territorio. Hacemos un diálogo, juntamos las cabezas y salen propuestas como la investigación de calle, la calle también nos educa.

 

Algunos son universitarios, otros son desertados de la academia, autodidactas; hay quienes le están apostando a sus propias escuelas, tenemos algunos que terminaron la universidad, se formaron y ahora están volviendo a aprender de otras maneras.

 

Es necesario seguir sembrando la esperanza en este país, en esta Abya Yala, en esta América que es la tierra que nos dejaron para compartir, no es sólo de nosotros sino de otras personas también. Nosotros sólo estamos de pasada, somos tercas semillas que nos negamos a desaparecer, somos memoria viva en cada rincón del planeta.

 

 

*Julián Santa juega con las asociaciones coloquiales de la palabra olla para referirse al trabajo con niños, niñas y adolescentes de sectores vulnerables, que presentan necesidades básicas insatisfechas y con quienes realizan procesos pedagógicos incentivando la siembra y mejorando la alimentación.

 

** Popularmente se conoce como maleza a la vegetación que naturalmente florece de manera desordenada y entrecruzada, compuesta por variedades de plantas y a las que se les subvalora en tanto interfieren en suelos intervenidos por cultivos controlados por actividades humanas.

 

*** Chirrete (‘chirris’/‘chirretes’) es una expresión peyorativa que se emplea popularmente para señalar a una persona de ser consumidora activa de sustancias psicoactivas y estar asociada a comportamientos delictivos por este consumo.

 

Fotos tomadas de: Colectivo Ambiente Tabanoy

Los interesados pueden encontrar al Colectivo en Facebook como: Colectivo Ambiente Tabanoy

 


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