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Eco-lógico 2019-01-07 | Comentarios:

HUELLAS MÁGICAS DEAMBULAN POR GÉNOVA - QUINDÍO

HUELLAS MÁGICAS DEAMBULAN POR GÉNOVA - QUINDÍO

Por: María Leonor Morales Vasco

 

Suele ocurrir que incursos en ciertas actividades: tomando una clase, realizando un trabajo o adelantando gestiones, nos asaltan ideas que guardan poca o ninguna relación con lo que estamos haciendo; eso fue lo que le pasó a María Elena Giraldo mientras tomaba un curso de máster web. 

 

Ella ya realizaba labores de atención de los gatos y perros abandonados, enfermos y lesionados que recorren las calles de Génova.  Allí, como en casi todas las localidades en Colombia, es común que Bigotes, Mono o Niña que durante años tuvieron hogar, de pronto se vean expulsados por cuenta de su edad, de una enfermedad, de un embarazo no planeado, porque ya no hay cómo alimentarlos, porque sus dueños se cansaron de ellos o porque la casa para donde se trasladan no tiene espacio para la mascota.  Como en Génova ocurría lo mismo, María Elena empezó a considerar: ¿qué tal organizar una fundación para protección de los animales?

 

 

Esa idea no fue su trabajo final del curso máster web, pero sí fue el punto de partida de la Fundación Huellas Mágicas, a la que en 2015 se unieron varias personas de las que hoy siguen firmes sólo Edgar Toro y María Elena, quienes ponen en juego todos los días sus recursos económicos y su capacidad de gestión.  “Tenemos apoyo aquí en Génova y nos llegan donaciones desde otros municipios… En varios negocios nos dejan tener alcancías para recoger las moneditas de $50 y ¡siempre se recoge! Los muchachos del Instituto Génova reúnen tapas de botellas plásticas, las vendemos y con eso conseguimos algunas cosas”, comenta Edgar.

 

“Recibimos también ayuda del municipio, en octubre los ingresos por el festival de rock que se hace en las fiestas aniversarias, nos los dan para los animales; también cuando se hacen jornadas de salud y para esterilización nos ayudan médicos como Kelly Narváez, Diego Sierra y Carlos Julio Meza”, afirma María Elena.

 

 

La Fundación atiende actualmente entre sesenta y setenta perros y gatos que se refugian en una finca que la Alcaldía Municipal les entregó en préstamo, pero también lo hacen en las casas de ellos dos.  El sostenimiento: la alimentación, la atención médica, la elaboración de perreras y gateras son asuntos que demandan recursos permanentemente, por eso el apoyo que estudiantes del SENA les han ofrecido en la construcción de perreras con ladrillos ecológicos, se convierte en una alternativa que tributa también a la tarea de reutilización de botellas plásticas.  Los estudiantes del colegio San Vicente se han comprometido con el acopio de los materiales, por lo que 2019 seguramente será un año en el que Huellas Mágicas logre concretar propósitos ambientalistas y animalistas.

 

No obstante el notable apoyo que reciben, conseguir comida sana y atender a la cantidad de animalitos que demandan cuidado son dos preocupaciones constantes: “los restaurantes nos dan huesos y comida, pero muy grasosa y a mí no me gusta; además todos los días nos dejan animales abandonados, o los tiran dentro de costales al río y cuando nos enteramos vamos y los salvamos, los van tirando por ahí o le dicen a uno: vea ahí le dejo ese perro porque en la casa no hay forma de tenerlo!, ah? Los van dejando… son muy inconscientes con los animales”, dice María Elena con rostro adusto.

 

 

Mientras charlábamos y tomábamos un café llegaron cinco perritos del refugio que batían sus colas incesantemente; Javier Fernando Robles, colaborador permanente de la Fundación, los atendía; un vecino llegó y dejó dos bolsas de cuido para gatos; en una esquina del lugar había un saco lleno de tapas que serán fuente de dinero para los múltiples compromisos que tienen.

 

Es paradójico: en los tiempos que corren el número de animales abandonados no es pequeño, la desidia y crueldad con las que algunos son tratados es alarmante, pero al mismo tiempo hay una disposición cada vez mayor a aportar recursos, tiempo, trabajo y esfuerzo por resarcir los daños infligidos a los animales y hay quienes dedican su vida a esa causa; Huellas Mágicas es una demostración.

 

 

Resolver la paradoja se puede hacer ¡se debe hacer! En Colombia la legislación ha avanzado en la consideración de que los humanos tenemos “deberes morales y solidarios hacia los animales” (Sentencia de la Corte Constitucional C-666 de 2010), en la declaración de los animales como seres sintientes (Ley 1774 del 6 de enero de 2016) y como sujetos de derechos (la Corte Suprema de Justicia así lo menciona en sentencia de 2017 que, no obstante, fue apelada).  Todo ello es resultado, entre otras cosas, de la reflexión sobre los derechos de los animales que la filosofía ha impulsado. 

 

Es necesario, entonces, lograr que tal reflexión permee todos los sectores de la sociedad, de manera que respeto y consideración sean los dos elementos que estructuren las relaciones entre animales humanos y no humanos.  Educación y formación de los ciudadanos parece ser el camino para resolver la paradoja; para la Fundación Huellas Mágicas eso es plausible y los niños y jóvenes estudiantes genoveses pueden tener aquí un papel preponderante.

 

Fotografías: María Victoria Díaz Morales

 

Si le interesa conocer más a cerca de la Fundación Huellas Mágicas puede visitar su sitio en Facebook: huellasmagicasfundaciongenova o escribir al correo electrónico: malenagenova@yahoo.es


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