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2018-03-31 | Comentarios:

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó celebró 21 años de resistencia noviolenta a la guerra

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó celebró 21 años de resistencia noviolenta a la guerra

Por: Rubén Darío Pardo Santamaría

 

Desde hace varios días niños, jóvenes y adultos de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó se involucraron en la exigente tarea de adelantar los preparativos de, nada más y nada menos, que la celebración del 21 aniversario de esta admirable experiencia de resistencia noviolenta a la guerra y al desplazamiento forzado, nacida el 23 de marzo de 1997 en el marco de la intensificación del conflicto armado en Urabá. Así, el diseño de carteles, el aseo de las instalaciones, el alistamiento de alimentos varios y la preparación de coloridos adornos se convirtió, durante las últimas semanas, en la actividad principal de los habitantes del asentamiento Sanjosecito de la Dignidad,  lugar donde el viernes anterior, 23 de marzo, se llevó a cabo el evento. Buena Gente Periódico acompañó a la Comunidad de Paz en esta importante fecha.

 

Celebrando a pesar de todo

 

Desde la firma de la declaratoria como Comunidad de Paz,  este colectivo ha sido víctima de más de 700 violaciones graves a los Derechos Humanos: retenes paramilitares en la vía entre San José y Apartadó, masacres, asesinatos selectivos, desplazamientos forzados, violación de mujeres, quema de casas, bloqueos económicos, robo de productos agrícolas y de dinero generado por la comercialización de los mismos, estigmatización y amenazas permanentes, prácticas de tiro con las casas, ubicación de explosivos en zonas de cultivo, intento de judicialización a líderes y a acompañantes nacionales de la comunidad, son algunas de las situaciones de agresión y persecución que durante sus dos décadas de vida han debido enfrentar.

 

 

Uno de los últimos hechos graves ocurrió el pasado 29 de diciembre cuando paramilitares encapuchados intentaron asesinar en este caserío a los integrantes del Consejo Interno de la Comunidad de Paz, Roviro López Rivera y Germán Graciano Posso, este último representante legal de la Comunidad y destacado por la Revista Semana como uno de los 20 líderes de Colombia durante el año 2015. Sólo la valiente reacción de miembros del colectivo y la veloz alerta lanzada por los niños, impidió que el asesinato se consumara y permitió que los dos paramilitares fueran retenidos por la Comunidad de Paz para ser posteriormente entregados al Viceministro del Interior y a la Fiscalía General de la Nación, en acto público en el que se destruyó el arma de fuego incautada y que contó con la participación del obispo de Apartadó y de representantes de organizaciones internacionales. Pocas horas después de ponerlos a disposición de la justicia en Apartadó, los dos paramilitares fueron dejados en libertad por un Juez de Garantías. Mientras instancias y organizaciones internacionales como el Parlamento Europeo, las Naciones Unidas, la Red Europea de Apoyo a la Comunidad de Paz, la Federación Internacional para los Derechos Humanos y la Organización Mundial Contra la Tortura, hicieron llamados al gobierno colombiano para no dejar en la impunidad este nuevo ataque,  el gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez, calificó el hecho como un simple tentativo de robo supuestamente perpetrado por personas pertenecientes a la misma Comunidad de Paz.

 

Una de las escenas más dramáticas de estos hechos fueron las súplicas de los paramilitares que al verse despojados de sus armas, pensaron que serían víctimas de su propia medicina. Lejos de hacerles daño, los líderes de la Comunidad que minutos antes habían sido atacados, aseguraron a sus victimarios que la Comunidad les protegería la vida e integridad personal. Ahora su temor era ser asesinados posteriormente por sus jefes que les habían encomendado la misión de matar a los líderes comunitarios, fingiendo un robo del dinero con el cual la Comunidad de Paz compra el cacao a sus integrantes y otros campesinos de la zona.

 

La vida sigue

 

Después del atentado y ante el aumento de las amenazas paramilitares contra los líderes de la Comunidad de Paz, se redoblaron las medidas de seguridad restringiendo el acceso a Sanjosecito, creando turnos de vigilancia diurna y nocturna e instalando cámaras de seguridad. No obstante la obligación de implementar medidas extraordinarias, la vida de esta comunidad sigue adelante con su trabajo para la propia soberanía alimentaria, con la producción de cacao para exportar a Europa en los circuitos del comercio justo, con el funcionamiento de la escuela autónoma que implementa el currículo diseñado por la misma Comunidad, con la difusión de denuncias de campesinos de la zona, con la continuación de esfuerzos para conservar la memoria de su lucha y de sus mártires y en fin, con la construcción de otro mundo posible en un escenario hostil como el de la zona de Urabá.

 

 

Celebración del 21 aniversario

 

“Celebrar los 21 años de la Comunidad de Paz significa vida dentro de tanta destrucción que hay a los alrededores, en este país tan corrupto. Pero aquí estamos nosotros demostrando que podemos hacer vida y podemos hacer paz desde acá como pequeños campesinos que somos”, comentó Morelis Arteaga, quien a pesar de su juventud ya ha representado a la Comunidad de Paz en distintos escenarios, incluido el V Foro Internacional de Noviolencia realizado en marzo de 2017 en la Universidad del Quindío.

 

A las 4:00 am del 23 de marzo se inició la celebración con la entonación del himno de la Comunidad de Paz y otras canciones alusivas a la lucha, que durante más de dos décadas estos campesinos y campesinas han librado para defender su legítimo derecho a no ser involucrados en la guerra por parte de actores armados legales e ilegales. Después del desayuno colectivo inicia en el kiosco central un emotivo acto en el que se combinaron intervenciones musicales, agudos análisis de la situación de riesgo generada por las crecientes amenazas derivadas de la ocupación paramilitar del territorio, después de la entrega de armas por parte de las FARC.  También se dio la presentación de dos libros alusivos a la resistencia civil de la Comunidad de Paz: ‘Chocolate, politics and peace-building. An ethnography of de Peace Community of San José de Apartadó, Colombia’, escrito por Gwen Burnyeat, y ‘Noviolencia y resistencia civil en contextos de conflicto armado. Un vistazo a la resistencia local de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, Colombia', escrito por los docentes de la Universidad del Quindío Rubén Darío Pardo, María Leonor Morales y Oliverio Gómez. Igualmente se pronunciaron emotivos discursos entre los cuales se destacaron los del Padre Javier Giraldo, S.J. y Germán Graciano.

 

 

Del acto participaron, aparte de integrantes de todos los asentamientos que componen la Comunidad de Paz (muchas familias debieron quedarse en sus respectivas veredas por temor a saqueos, al parecer, promovidos por paramilitares), instituciones y organizaciones sociales como: el sistema de comunicaciones de la Universidad de Antioquia, el Programa Trabajo Social de la Universidad del Quindío, la Rete Italiana di Solidarietá, la Red de Defensores No Institucionalizados de Colombia, Defensoría del Pueblo y, por supuesto, las organizaciones internacionales que acompañan a la Comunidad de Paz: Brigadas Internacionales de Paz, Movimiento Internacional de la Reconciliación-Presencia por la Paz (FOR) y Operazione Colomba. Llegaron además, mensajes enviados por autoridades y organizaciones de numerosos países de América y Europa.

 

Después del almuerzo comunitario se realizó una breve y sentida peregrinación hasta el caserío de San José de Apartadó. Se entonaron canciones relativas a la Comunidad de Paz y se llevaron imágenes de los mártires asesinados. Con el regreso de los peregrinantes a San Josecito de la Dignidad, se inicia el tercer momento de la celebración con la realización de campeonatos relámpago de microfútbol en las modalidades masculina y femenina. Equipos conformados por integrantes de la Comunidad de Paz, visitantes  y acompañantes internacionales se enfrentaron en divertidos partidos. Del mismo modo, se adelantaron actividades lúdicas y predeportivas con niños y jóvenes.

 

En la noche se llevaron a cabo presentaciones culturales preparadas por los niños de la escuela con el acompañamiento de sus profesoras. La jornada terminó avanzada la noche con la correspondiente torta de cumpleaños y el espacio para el baile.  

 

“Esta Comunidad ha hecho de la resistencia un ejemplo de resistencia civil, de noviolencia, que es una luz para todo el mundo”, afirmó Mónica Puto, voluntaria italiana de Operazione Colomba, y quien vive con la Comunidad de Paz desde hace 10 años realizando labores de acompañamiento internacional.

 

Para conocer más sobre la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, puedes seguir el siguiente enlace: http://www.cdpsanjose.org

 

Fotos cortesia de: Operazione Colomba

 



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